domingo, 23 de noviembre de 2014

Mi carta publica de disculpa...

La he cagado mil y una veces y nunca pensé que mi mayor cagada seria así y contigo. Hemos pasado por muchas cosas y por una noche estupida de alcohol y no pensar antes de actuar las he mandado a la mierda. Esta es mi carta pública de disculpa…

Yo jamás de los jamases he hecho algo así, lo sabes y lo ultimo que pretendía era herirte, pero lo he hecho y con ello me he herido también a mi perdiéndote. Has sido mi amiga, mi conciencia, mi hermana incluso, has sido mucho mas en este tiempo de lo que nadie consiguió en toda mi vida. Y me arrepiento, mas de lo que nadie en el mundo podría arrepentirse de algo. Me comporte como una completa y estupida ZORRA y estoy dispuesta a dar lo que sea por recuperar tu confianza, aunque tenga que recorrer el mundo para conseguirlo. Se que no puedo volver atrás y remediar lo que he hecho, pero estate segura que si pudiera ahora mismo lo haría.

Si, lo se, se como se siente cuando alguien te hace esto, se lo duro que es perdonar en esta situación y yo misma solo he logrado hacerlo una vez, se que quizás ni siquiera me lo merezca y que lo que me merezco es que me partas la cara y que precisamente este no es el mejor año para haberla cagado. Se que tu nunca me has fallado, hasta cuando he sido una estupida que se encerró en si misma para no saber del mundo estuviste ahí, sacándome adelante, incluso cuando no quería salir adelante porque no tenia ya fuerzas. Y yo he ido y en esta te he fallado, me merezco el premio a la imbécil del año, y se que no es excusa que yo estuviera mal internamente por esta semana o este año…

Solo quiero una oportunidad, nada más, porque yo no soy así, ni me gusta serlo. Porque realmente no quiero perderte por una cagada. Porque valoro nuestra amistad y se que fui muy estupida por olvidarme un momento de ese valor y dejarme llevar sin tan siquiera consultarte antes tu opinión. Pero… ¿sabes? Los amigos de verdad se disculpan porque se arrepienten y así aprenden de sus errores para que nunca vuelva a ocurrir, y hablan e intentan solucionarlo. Y ahora mismo no estaría escribiendo esto a las 4 y pico de la mañana en mi blog si me diera igual o no quisiera aprender de mi error contigo.

Bueno, espero hablemos pronto e intentemos solucionar esto.
Te quiero.

sábado, 2 de agosto de 2014

Mia.

Siempre despertaba sola en aquella cama con su cabello negro esparcido por el colchón, las piernas contra la pared y olor a alcohol y sexo por todas partes.

Desde que él se había ido, su vida se había convertido en un autentico caos: sus amigos comenzaron a fallarle y se alejaron de ella, sus padres habían decidido echarla de su casa al no ver un aporte económico y los chicos huían de su cama a altas horas de la noche para al día siguiente exponer “su trofeo” entre sus amigos. Era lógico, era guapa, inteligente y tenía un curioso sentido del humor. Tenía ligeros toques de sensualidad y no necesitaba más que sonreírte para que te arrodillaras y empezaras a besar sus pantorrillas. Era realmente sexy, alocada e imposible para la mayoría.

Aquella mañana no había sido diferente, su acompañante se había marchado de su cama y ahora ella se hallaba mirando al techo pensativa. No podía evitar recordarle tras cada nueva aventura con alguien de cuyo nombre nunca se acordaría. Seguía desnuda, con sus pequeños pechos hinchados y su boca impregnada de sabores desconocidos. Su entrepierna aun ardía, no la gustaba que la trataran con delicadeza, eso equivalía a sentimientos y ella lo que quería era no sentir nada. Acaricia con suavidad el escozor y no puede evitar encorvarse suavemente, esta tan sensible, tan caliente aun…

Llaman a la puerta con vehemencia y decide ir a abrir así, tal y como esta, probablemente sea su acompañante que olvido algo. Sin embargo, al entreabrir la puerta con su sonrisa de chica mala ensayada en el espejo durante meses, descubre que ahí de pies no esta quien ella esperaba. No puede evitar perder la sonrisa y que sus ojos muestren temor. Ahí esta, es él, su única debilidad, su único dolor, su motivo para ser así. Esa sonrisa que jamás olvidara se encuentra apeada a su puerta y no tiene cara de querer marcharse.

Repentinamente la vergüenza se apodera de ella y, sin poder evitar el sonrojo en sus mejillas, se tapa con sus manos como puede. Aun se puede ver gran parte de su piel expuesta y eso le roba una carcajada al joven que se halla observandola sin pudor.

- Cada dia mas adorable…*se rie y la empuja con la mano ligeramente dejando así espacio para colarse en el piso* Ni que nunca te hubiera visto así. *besa su mejilla tiernamente y entra sentándose en el sofá*

+ ¿Que haces aquí? *sigue sin inmutarse de donde estaba mirando al suelo, aun tapándose como puede*

- ¿Así que ahora vives aquí? *mira a todos lados ignorándola, sabe que eso la pone nerviosa*

+ Si…*levanta la mirada y le ve ahí sentado, como tantas veces le ha visto antes, tan natural, tan…él* Pero no ignores mi pregunta, ¿por qué has venido?

- Quería verte *es conciso y directo* Te echaba de menos *se ríe de nuevo, volviendo su mirada hacia ella*

+ Mientes fatal *nada mas oír esas palabras se siente enfadada, ¿como puede ser tan capullo?* Tu nunca me has podido echar de menos *posa sus manos en un puño a los lados de sus caderas mientras se acerca, el pudor se ha marchado dando lugar a la rabia* ¿Cómo puedes pretender que te crea una mentira tan mala?

- Ummm…si, por favor, enséñame un poco  mas…*se levanta y se sitúa ante ella derepente, haciendo que ella choque suavemente contra él* Estas tan sexy cuando te enfadas…*acaricia su mejilla y ella tiembla* Y mas estando desnuda, ¿un amiguito vino a verte o es que te gusta que los vecinos te observen mientras se masturban?

+ Imbecil *alza la mano para golpearle pero él la agarra de la muñeca con dureza* ¿Qué mas te dará el porque voy o no voy desnuda? Nunca te ha importado, ahora tampoco debería hacerlo.

- ¿Cuando dije que no me importara? *alza una ceja divertido*

+ En el momento en que te fuiste *remueve la mano intentando soltarse, pero le es imposible* Ese mismo momento en que decidiste que ya no te importaba si yo estaba bien o no *mira su muñeca apresada en su mano y se muerde el labio nerviosa*

- Nunca decidí eso *tira de ella hacia él, pegando sus cuerpos y empieza a lamer su oreja con ternura* Jamás deja de importarme lo que me pertenece.

+ Yo no…*se retuerce suavemente contra su cuerpo, siente su cuerpo tan duro contra el suyo que no puede evitar el movimiento*

- ¿Lo ves? Lo eres, pequeña *se ríe y muerde su mejilla* Eres mi pequeña y preciosa posesión y no me gusta que otros gocen de ti *suelta su muñeca y acaricia su cuello* Tan suave y tierna, tan fría y calculadora, tan…mía *clava sus dedos en sus caderas*

+ Aggg *se queja excitada e intenta alejarse pero él la sujeta con fuerza y la gira violentamente pegando sus nalgas a su dureza* Su-suéltame…

- ¿Qué pasa si no quiero? *siente su aliento contra su nuca, ardiente como siempre lo fue su dueño* Tu tampoco quieres, se que piensas en mi cuando estas con ellos.

+ Eso no importa *le mira de reojo apretando los dientes, mientras él le pellizca un pezón* Ahh…

- Ellos no saben tratarte *sonríe de medio lado* Yo si.

+ Alguien sabrá algún día…*retira la mirada, ¿cómo puede despertar tanto una sonrisa?*

- No quieres que sepan realmente *huele su pelo apretándola mas contra él y empieza una danza macabra contra su cuerpo*

+ ¿Y tu que sabes lo que quiero? *su cuerpo se mueve instintivamente a su ritmo, es hipnotizante*

- Yo siempre lo se todo de ti *lo dice con suavidad, ya no suena tan amenazante*

Él se deja llevar en silencio por su cuerpo, se la siente tan caliente, tan entregada, tan suya, ahora mismo se descargaría en ella como tantas veces hizo. Pero no, esta vez no…debe enseñarla a no jugar con él. Debe aprender que lo que es suyo no se comparte. Y ella le pertenece de muchas maneras, no solo de esa tan ardiente.

La separa de un empujón, pegándola a la pared y deja sus manos caer a los lados de su cintura. Sus frentes rozando y sus miradas fijas. Sus respiraciones acompasadas. Esto se siente como un juego. La besa, no es un beso duro como ha sido él todo el tiempo, es suave, con pequeñas mordidas y ligeros movimientos de lengua. Las lenguas se encuentran y juegan, es una pelea de espadas en la que ella tiene las de perder. Hacia tanto tiempo que no se sentía así, realmente hacia mucho que no sentía nada y lo odia pero a la vez lo ama.

Intenta abrazar su cuello, pero el se separa ladeando la cabeza disfrutando de sus vistas. ¿Cómo puede haber cambiado tanto? Esta tan guapa y tan sexy y tan…follable. La besa de nuevo y se ríe contra sus labios.

- ¿Ves? Yo se como hay que tratarte, se como despertar cada una de las cosas que ocultas en ti. Se lo que callas y lo que gritas en silencio. *lame sus labios de arriba abajo* No puedes evitar tus sentimientos, pequeña, ni hacerlos desaparecer…tampoco voy a permitir que los olvides, que me olvides.

+ No puedes seguir martirizándome…*suspira mordiendo su labio inferior con ternura y sensualidad*

- No quiero martirizarte, solo recuperarte *la observa* Y si es necesario, volveré aquí cada noche para conseguirlo.

+ No lo conseguirás *sonríe con suficiencia, su confianza parece volver* No puedes recuperar lo que no es tuyo.

- Tu solo ponme a prueba *se ríe divertido* Sabes de lo que soy capaz. Puedo atarte y ser duro contigo, para después hacerte el amor con la mayor ternura y tu te dejaras *la besa por ultima vez y se dirige hacia la salida*

Sin quitar su mirada de él, ve como desaparece por la puerta de su piso, sin ni siquiera mirarla una vez más, dejándola ahí caliente y con sus sentimientos a flor de piel. Se le ve tan decidido, pero ella no puede dejar que sus sentimientos vuelvan, volverá a jugar con ellos y eso la romperá más. ¿Pero como evitarlo? No puede pensar con claridad, después de él nunca consigue hacerlo.


Vuelve a su sitio en la cama y piensa en lo que acaba de pasar, en como ha podido cambiar la situación de un momento a otro a su antojo. Él solo intentaba despertar sus sentimientos, pero ha despertado mucho mas en ella, por eso sus manos están de nuevo entre sus piernas sin siquiera darse cuenta. Se deja llevar por sus manos y pronto cae rendida al orgasmo que le provoca recordar esos ojos oscuros y esa sonrisa de lobo hambriento que aparecen cuando cierra los ojos.

lunes, 3 de marzo de 2014

Los dos hombres de tu vida.

Es totalmente cierto eso de que siempre existiran dos hombres en tu vida. No, no hablo de tu futuro marido y tu hijo o tu padre. Hablo de dos hombres de verdad, lejanos a los parentescos.

El primero sera aquel del cual estes enamorada, pura pasion, lujuria, desenfreno, hara que tu vida sea una constante montaña rusa con sus subidas y sus bajadas vertiginosas. El te dara las mejores noches de sexo, las mejores locuras, escaparas junto a el al fin del mundo. Por el perderas la compostura y las bragas. Es aquel que si te dice “Ven”, tu iras corriendo, sin importar que mas podrias dejar atras. Pero tambien sera el que te haga sufrir, la causa de tu llanto cada noche, el que provoca que tu corazon lata a mil por hora y al segundo te lo rompera. Tu siempre seguiras ahi, cayendo, como tonta, mientras el le roba besos a otras. Si el te sonrie, tu no puedes esconder una sonrisa, si el te besa, tu jamas rechazaras su beso, si el dice que te quiere...tu le creeras. Esta lleno de verdades a medias, tu eres una de sus debilidades, pero a la vez eres esa persona con la que jamas podria terminar. Siempre discutireis, os enfadareis, no sereis capaces de soportar estar un largo tiempo juntos. El rompera tu corazon, lo reconstruira y lo volvera a romper. El sera el amor de tu vida, le amaras por siempre, pero nunca sera el que cuide de ti, al menos no abiertamente ante la luz si no en las sombras.

El segundo, pero no menos importante, sera aquel que cuide de ti, que te quiera, te vaya a buscar cada dia a la salida del trabajo, te envie notas con flores. El se tumbara a tu lado y te dedicara palabras bonitas. Te dira lo preciosa que te ves hoy, se reira cuando te vea sonreir timidamente, cruzareis miradas de complicidad, sera tu amigo. Te robara besos dulces y tiernos y calmara tus pesadillas abrazandote. Se sentara a tu lado en el desayuno, comida y cena y te preguntara que tal tu dia, te contara el suyo. Cuando te vea celosa acariciara tu mejilla y te dira “No seas tonta. Yo solo te quiero a ti y ninguna otra podra cambiarlo”. Sera el padre de tus hijos, compartireis el cuidado de todos vuestros perros y gatos. Sacareis juntos a los niños al parque, jugareis con ellos y de vez en cuando le pillaras observandote, pero el no retirara su mirada y te sonreira con mayor fuerza. Hareis el amor, no follareis. Nunca ocultara lo que siente por ti, siempre estara ahi apoyando tus decisiones y formando parte de ellas. Conocera sobre el primero, pero nunca te echara en cara nada, porque estara seguro de lo que sientes por el. Tu no le amaras, pero le querras con devocion y el permanecera a tu lado protegiendote y te convertiras en la unica en su vida.

Pero realmente esto...es un problema, porque nunca sabes si de verdad dejarias todo por el segundo, si heririas el orgullo del primero por el, si realmente eres capaz de dejarte llevar por algo bueno y seguro o prefieres esa vida llena de “Ojala...” o “A lo mejor el cambia y se convierte en ese segundo hombre”. La pasion y la ternura chocando, la tension sexual y la devocion, la lucha de todo lo que deseaste en lo mas hondo y lo que quieres en el exterior. Nunca sabes que camino tomaras, por eso dejas que el tiempo sea el que actue y tu simplemente esperas que algun dia esas dudas se aclaren y por fin seras libre de tomar la decision correcta.